Combatir la desinformación es primordial para proteger el negocio y la reputación.
Desde la llegada de la IA especialmente la generativa, hemos
sido testigos de mucha desinformación la mayoría intencional con fines en
perjuicio de terceros, recientemente con la muy sonada detención de Ryan Wedding,
exatleta olímpico canadiense quien posteriormente trabaja para el cartel de Sinaloa
y que era buscado por la DEA y el FBI.
De acuerdo con el gobierno mexicano el presunto delincuente
se entregó a las autoridades mexicanas, pero por otro lado el FBI declaró que
con la cooperación de las autoridades mexicanas el sujeto fue capturado en
México. Todo esto creo una desinformación utilizando falsas imágenes creadas
por la IA, por un lado, veíamos a Wedding fotografiado frente a la vieja Embajada
Americana y en otra imagen publicada por el gobierno mexicano, era la misma
imagen solo que con detalles en el fondo la fotografía que eran distintos,
ahora si que como el juego “Encuentre las 10 diferencias”.
Ejemplos como este hay muchos y lo vemos todos los días en
las redes sociales, pero cuando esto impacta a una marca o empresa, entonces
esto cobra una relevancia extraordinaria impactando la reputación corporativa.
La desinformación se ha convertido en uno de los mayores
desafíos corporativos en este 2026. Según el Foro Económico Mundial, las campañas
de información falsa no solo afectan la imagen, sino que provocan pérdidas
estimadas en $78,000 millones de dólares anuales a nivel global debido a la
volatilidad bursátil la pérdida de confianza.
Dos casos recientes han sido el de Starbucks y Mattel, este
último con el empaque de las muñecas y
la película “wicked”.
En el caso de Starbucks se difundió un cupón falso en
Twitter que prometía bebidas gratis para personas indocumentadas o minorías bajo
el nombre de “Dreamer Day”. Starbucks tuvo que desmentir la promoción mientras
lidiaba con el descontento de quienes llegaban a las tiendas para redimir su
beneficio y con ataques de grupos opositores que creyeron que la marca estaba
tomando una postura política radical.
En el caso de Mattel, aunque fue u error de origen el
empaque de las muñecas de la película “Wicked” Mattel imprimió por error un
enlace a un sitio de contenido para adultos en lugar del sitio oficial de la
película. En las redes sociales circularon versiones exageradas que sugerían
que Mattel lo habría hecho intencionalmente como parte de una “agenda”, lo que
obligó a la marca a retirar miles de productos del mercado y pedir disculpas
públicas para frenar el boicot.
Se estima que el 42% de las empresas consideran el robo de
identidad mediante deepfakes como su mayor riesgo reputacional actual. De
acuerdo a datos de Edelman Trust Barometer, el 59% de los consumidores dejaría
de comprar una marca si cree que apoya o difunde información falsa. Cuando una
marca es víctima de una campaña de desprestigio, su CAC (Costo de Adquisición
de Clientes) suele aumentar entre un 20 y 30%, ya que requiere de más inversión
publicitaria para convencer a un usuario escéptico.
Por ello, combatir la desinformación ya no es solo una
cuestión de relaciones públicas. Es un riesgo empresarial que afecta
directamente a los ingresos, la reputación y la confianza a largo plazo. En los
mercados tecnológicos B2B, la información inexacta o engañosa puede descarrilar
decisiones de compra, invitar a un escrutinio regulatorio y dañar
permanentemente la credibilidad.
Los responsables de la toma de decisiones en IA, dependen de
información precisa para evaluar el riesgo. Cuando el mensaje de marca es
inconsistente, exagerado o poco claro, los compradores se desconectan
rápidamente. La confianza, una vez perdida, es difícil de reconstruir.
A medida que la información se difunde más rápido y aumenta
el escrutinio, las empresas deben establecer estándares claros de precisión,
gobernanza y responsabilidad en todas las comunicaciones.
El costo de un mensaje de marca inexacto
Los mensajes inexactos no siempre provienen de un engaño
intencionado. Más a menudo, proviene de una simplificación excesiva, narrativas
internas desalineadas o amplificación descontrolada entre canales.
Las causas más comunes incluyen:
• Las
afirmaciones de marketing superan la realidad del producto
• Mensaje
inconsistente entre ventas, relaciones públicas y liderazgo
• Malinterpretación
de las capacidades técnicas
• Dependencia
excesiva de la generación automatizada de contenido
Según Gartner, los compradores tienen más probabilidades de
descalificar a los proveedores por problemas de credibilidad percibidos que por
falta de funcionalidades. Por tanto, la precisión en el mensaje de marca es una
ventaja competitiva fundamental.
Hay que combatir la desinformación a través de la gobernanza,
de políticas claras, más no como una policía. Muchas organizaciones intentan
combatir la desinformación añadiendo capas de aprobación. Esto a menudo
ralentiza la comunicación sin mejorar la precisión.
La gobernanza eficaz se centra en la claridad y los
estándares más que en la restricción.
Los marcos de gobernanza sólidos incluyen:
• Directrices
de mensajería centralizada
• Bibliotecas
de lenguaje aprobadas para afirmaciones centrales
• Rutas de
escalada definidas para temas sensibles
• Formación
continua para portavoces y equipos
Las relaciones públicas desempeñan un papel central en el
establecimiento de estándares de comunicación confiables. Los equipos de
relaciones públicas actúan como guardianes de la credibilidad, asegurando que
el mensaje esté alineado con la realidad, el contexto y las expectativas de la
audiencia.
Las relaciones públicas tecnológicas modernas van más allá
de las relaciones con los medios. Incluye:
• Desarrollo
de la arquitectura de mensajes
• Alineación
de comunicaciones ejecutivas
• Consistencia
narrativa del analista
• Preparación
ante crisis y problemas
Combatiendo la desinformación en la era de la IA
El contenido generado por IA ha incrementado tanto la
velocidad como la escala del riesgo de desinformación. Aunque las herramientas
de IA mejoran la eficiencia, también introducen nuevos retos de precisión.
El uso descontrolado de la IA puede llevar a:
• Hechos
alucinados
• Estadísticas
erróneas
• Explicaciones
técnicas inconsistentes
• Repetición
de afirmaciones no verificadas
La investigación del MIT enfatiza la importancia de la
supervisión y verificación humana al desplegar IA en entornos basados en el
conocimiento. En las comunicaciones, la precisión siempre debe pesar más que la
velocidad.
Combatir la desinformación es una responsabilidad del
liderazgo. La precisión en el mensaje de marca no es únicamente responsabilidad
de marketing o relaciones públicas. Es una obligación de liderazgo.
Los ejecutivos marcan el tono de los estándares de
comunicación. Cuando el liderazgo prioriza la claridad, la evidencia y la
contención, esos valores se propagan en toda la organización.
La comunicación de confianza empieza desde arriba.
Combatir la desinformación definirá la próxima era del
liderazgo de marca. Los compradores
están más informados, son más escépticos y más conscientes del riesgo que
nunca.
Las marcas que tengan éxito no serán aquellas que más se
comuniquen. Serán los que comuniquen con mayor precisión. En un panorama
tecnológico saturado, la confianza es el factor diferenciador definitivo.
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