Influencer Marketing una industria que crece año con año a doble dígito
En los últimos años hemos visto un crecimiento muy importante de estos portavoces llamados “Influencers”, personas que, desde comentarios simpáticos y triviales hasta aquellos con contenido relevante en diferentes temas, se han posicionado como líderes de opinión, de ahí que las marcas buscan entre sus estrategias llegar y conectar mejor con sus audiencias y seguidores.
Algunos de estos influencers van desde los “Nano influencers” aquellos que tienen entre mil y diez mil seguidores, hasta los “Mega Influencers” que pueden llegar a tener más de un millón de seguidores y que por ende su costo es muy elevado contratarlos. Tal pareciera que estamos viviendo aquellas épocas en las que la planeación de medios se media en cuanto a alcance, frecuencia y afinidad, ahora las mediciones son alcance, engagement, sentimiento, entre otros indicadores.
Es cierto que hay influencers o generadores de contenido que se han ganado un lugar privilegiado por sus conocimientos y preparación en diversos temas como la salud, la tecnología, el estilo de vida, la moda, automotriz, etc. También conocidos como “Influencers de nicho” y que gozan de mucha afinidad entre sus seguidores, pero ¿qué hay de aquellos que solo por ser simpáticos cuentan con cientos de miles y en ocasiones millones de seguidores? Como decía mi abuela “No tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre”, el punto aquí es que en muchas ocasiones las recomendaciones o consejos de estos “pseudo líderes de opinión” no tienen preparación y pueden llegar a convertirse en consejeros muy negativos, especialmente para las jóvenes generaciones que los siguen.
Sin duda los influencers son actores clave en el ecosistema digital actual, capaces de moldear decisiones, percepciones y comportamientos a gran escala. Su importancia va más allá del entretenimiento: influyen en el consumo, la identidad y la cultura. Actúan como referentes culturales, especialmente entre jóvenes, moldeando la percepción de belleza, éxito y autenticidad. de ahí que cada vez más marcas destinen presupuestos importantes, siendo piezas centrales en estrategias de marketing y posicionamiento para sus estrategias de comunicación.
De acuerdo con el Digital Marketing Institute, se proyecta que para finales del 2025 esa industria a nivel global crecerá a $32.5 billones de dólares, comparado con $21.1 billones de dólares en el 2023. Tan solo del 2024 al 2025 esta industria estará creciendo un 35.63%.
Según este instituto los segmentos que más invierten en Influencer Marketing (IM) son moda y belleza con un 21.6% de la inversión en su estrategia de comunicación. Las marcas más mencionadas son: Zara, Shein, H&M, NA-KD, Pretty Little Thing , ASOS y Mango, seguido por la industria de videojuegos con 11.9%.
Por cada dólar invertido en IM se ganan $5.78 dólares, el 60% de los mercadólogos planean incrementar su presupuesto en esta industria, siendo Instagram, TikTok y X las plataformas más efectivas de acuerdo con el Influencer Institute Marketing Hub.
De acuerdo con datos de Statista, los influencers generan el 36% de las interacciones globales en redes sociales, y su nivel de persuasión ronda entre el 60% y el 70% entre sus seguidores, lo que los convierte en motores del engagement digital, además de modificar la comunicación de marcas y empresas. Establecen vínculos emocionales con sus seguidores, lo que les permite influir en decisiones de compra, estilo de vida y valores.
Sin embargo, estamos viendo el surgimiento de influencers virtuales: Figuras generadas por IA que están ganando terreno, planteando nuevos retos éticos y creativos. Todo este movimiento en el mundo digital implica una responsabilidad ética, ya que el poder de estos influenciadores enfrenta altos niveles de exposición y presión emocional.
En China por ejemplo existe una de las regulaciones más activas y estrictas del mundo para los creadores de contenido e influencers, enfocándose en varios aspectos clave, más allá de la simple transparencia publicitaria.
Las nuevas regulaciones en China (y las actualizaciones a las existentes) suelen estar impulsadas por la Administración del Ciberespacio de China (CAC) y otros organismos de mercado.
Entre los requisitos que se deben cumplir para ejercer como influencer en ese país están:
1. Control de Contenido y Credibilidad Profesional
Contar con certificados o diplomas de instituciones reconocidas sobre el tema o la especialidad de la que se habla, especialmente en temas de salud, medicina, derecho, finanzas o educación, los influencers deben acreditar su formación académica. El objetivo es combatir la desinformación y el fenómeno de "falsos expertos" que amplifican rumores o dan consejos perjudiciales.
2. Live-Streaming y E-Commerce
El sector de las ventas por live-streaming (transmisiones en vivo) en China es enorme y ha sido un foco constante de regulación:
Los líderes de opinión y live-streamers están obligados a etiquetar claramente el contenido patrocinado, las promociones pagadas o los productos regalados. Las regulaciones se han intensificado para combatir los problemas de productos falsificados o de baja calidad vendidos a través de live-streams. Las autoridades han perseguido a live-streamers de alto perfil con multas masivas por evasión de impuestos al no declarar correctamente sus ingresos y comisiones.
3. Ética Social y Exhibición de Riqueza
Uno de los aspectos que vemos comúnmente de esos influencers es la exhibición de una vida ostentosa, ahora las autoridades chinas han intensificado una campaña para frenar las exhibiciones excesivas de riqueza, lujos y estilos de vida extravagantes, lo que se busca es promover valores de "prosperidad común" y desalentar el materialismo excesivo, considerado "vulgar" por el Partido Comunista. Las plataformas han cerrado o bloqueado cuentas que infringen estas directrices.
4. Transparencia en el Contenido Generado por IA
China ha adoptado normativas pioneras (con entrada en vigor en 2025) que exigen el etiquetado obligatorio de todo contenido sintético generado por Inteligencia Artificial. Se requiere una etiqueta explícita (visible para el usuario) y una implícita (en los metadatos) para garantizar la trazabilidad y la transparencia, un requisito que aplica también a los contenidos que los influencers puedan usar.
Si bien a veces las regulaciones como la China pueden resultar censura o en violar la libertad de expresión, es cierto que debe haber cierta regulación en nuestra sociedad, que promueva valores humanos, hábitos saludables, la transparencia publicitaria, la credibilidad profesional, la moralidad pública y el control del contenido generado por IA.
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